sábado, 10 de marzo de 2012

“Transmutación de la libido en energía creadora”

Ha llegado la hora de mirar las funciones sexuales, no como motivo de vergüenza, tabú o pecado, sino como algo infinitamente elevado, sublime y terriblemente divino. Son capaces de Transmutar la libido sexual en energía creadora, aquellas parejas inteligentes y comprensivas que tratan de trascender el dualismo que separa al mundo anímico del mundo físico. El amor por el cónyuge o la cónyuge se vincula místicamente con representaciones espléndidas que tienen su origen en el mundo del espíritu puro.
La sexología esotérica nos permite realizar un enlace electro-biológico entre aquellas zonas misteriosas,trascendentes, de lo psíquico y de lo fisiológico, para convertirnos en auténticos mutantes, o sea, para Transmutar la libido en energía creadora.
Es indubitable que los viejos cultos religiosos en Grecia, Caldea, Egipto, Persia, India, México, Perú, etc., etc., fueron ciento por ciento de naturaleza sexual. Sin duda, el reconocimiento de la potencia sexual como fuerza Supraterrena, engendradora y creadora es fundamentalmente más auto-enaltecedor y dignificante que la actitud ignorante que relega al sexo considerándole algo bajo, pecaminoso, sucio y enemigo del alma.
En el culto sexual de los antiguos griegos, la pareja mortal aspiraba con todas las fuerzas de su alma reflejar en sí misma la dicha de la Pareja Divina. Cuenta la leyenda de los siglos que tanto en Grecia como en Roma, estuvo en uso la celebración del desposorio Sacro. El hombre y la mujer -Adán y Eva-, ungidos, ataviados preciosamente y coronados de flores sublimes, se dirigían al mutuo encuentro como Dios y Diosa a una ceremonia en el templo, para ser partícipes con el abrazo ritualístico de aquella felicidad de la suprema pareja que regía cielo y tierra.
Representado cada hombre como Zeus y cada mujer como Hera en el acto sexual amoroso, realizábase una conexión magnífica del Lingam-Yoni. Es ostensible que la pareja dichosa se retiraba del acto sin derramar el Vaso de Hermes. Lo sexual era entonces el trasunto de un evento cósmico formidable que hacía estremecer todo el Universo.
Naturalmente, y esto es algo que jamás debemos olvidar, tan sublime identificación con lo Divinal sólo podía ser alcanzada por parejas verdaderamente despiertas, individualizadas, iluminadas. Experiencia sacra, bodas alquimistas, abrazo ritual, dicha sin límites de la suprema pareja, accesible sólo a los Adeptos de la Blanca hermandad.

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